Editorial Biodinámica · El primer paso
Lo mismo que ya hacés con el bolsón de verdura, con otro producto. Café de montaña de la Sierra Mixteca, prefinanciado por su comunidad, al precio de un café de marca de supermercado.
Todavía no existe. Estamos viendo si hay comunidad para traerlo. Este correo, este posteo y esta página son ese primer paso.
Esa es la cosecha entera de Herminia, que tiene setenta años y vive en el valle de la Sierra Mixteca, en Oaxaca. A precio internacional y con un intermediario en el medio, esa cosecha casi no vale la pena juntarla.
Ese es el motivo real por el que los hijos de los cafetaleros se van del campo: no porque no amen la tierra, sino porque la cuenta no da.
Hace diez años, un grupo de personas en Alemania decidió hacer otra pregunta. En vez de preguntar cuánto sale el café, le preguntaron a los productores: ¿qué necesitás para que vos y tus hijos tengan interés en seguir haciendo agricultura? Y después pagaron eso.
Se llama Teikei —la palabra japonesa de la que nacieron todas las CSA del mundo— y funciona hace siete años con cerca de mil familias entre Alemania y Suiza. Las mismas reglas que ya conocés:
Lo único distinto del bolsón que conocés: el origen es mexicano y no local, no vas a poder visitar la finca un domingo, y la entrega es mensual en lugar de semanal. El café cruza el Atlántico una vez al año en un velero, sin motor.
Porque el precio de un café de góndola no está hecho principalmente de café: está hecho de publicidad, distribuidor, supermercado y góndola paga. Al productor le llega menos del 8%. Nosotros no tenemos ninguna de esas capas.
De referencia: un kilo de Cabrales molido está hoy entre $58.000 y $79.000. Un kilo de Starbucks, $120.000. Con este café, casi un cuarto del precio va directo a las manos que lo cosecharon.
No hay stock, no hay tienda, no te pedimos un peso. Traer este café significa importar, tostar, armar puntos de retiro y sostener una relación con productores a cinco mil kilómetros durante un año entero. Lo vamos a hacer con gusto, pero solo si hay gente del otro lado. Si somos quince, preferimos saberlo ahora. Si somos doscientos, arrancamos.
Contanos cuántos kilos toma tu casa por año. Con eso calculamos si el volumen da. Sin compromiso ni pago: es para saber si esto tiene sentido.
Me sumo por WhatsAppUn nodo son diez o más personas que retiran juntas en un mismo lugar: una escuela, una feria, una granja, una oficina, un grupo de vecinos. Es lo que hace posible todo lo demás. Te contamos cómo.
Quiero armar un nodoUn proyecto así no se hace con compradores sueltos, se hace con grupos. Pasale esta página a quien creas que puede sumar gente. Ese gesto vale más que un pedido.
Compartir por WhatsApp¿Preferís escribir con calma, o sos una escuela o institución? Va también por mail: martin@editorialbiodinamica.com.ar
Ese es el estimado y es la única condición del proyecto. Si al cerrar los números el precio se sale de la banda de un café de marca de gama media, lo vamos a decir y vas a poder decidir con la información a la vista. No arrancamos si no se cumple.
Porque ese pago es lo que le permite al productor sembrar sabiendo que su cosecha está vendida. Es el mecanismo entero de una CSA. Y para vos tiene una ventaja concreta acá: congela el precio por doce meses, en un país donde el café de góndola aumenta varias veces al año.
Las fincas trabajan con permacultura y agroforestería bajo asesoramiento en agricultura biodinámica, en ecosistemas diversos y no en monocultivo. No lleva sello orgánico en el paquete: Teikei trabaja directo con familias, muchas sin certificación individual, y en lugar del sello analiza cada cosecha por contaminantes. Cambiaron certificado por relación directa: no sabés quién auditó, sabés quién lo cultivó.
Si la cosecha viene corta, todos reciben proporcionalmente menos y el productor no queda solo con la pérdida: eso es lo que significa una CSA. Si el barco se demora, las entregas se corren pero el total del año se entrega completo. Un velero depende del viento y es parte del trato.
No se hace, y no pasó nada. Por eso este primer paso es solo una consulta: para saberlo antes de importar un solo grano.
Un grupo de personas que retira su café junto en un mismo lugar y un mismo día. Reúne un mínimo de cinco kilos por entrega, tiene un referente que es con quien hablamos —no vende ni cobra comisión, recibe su propio café— y elige a qué escuela de la zona va el aporte que genera su volumen. La escuela no firma nada, no compra stock y no maneja el dinero: cada quien paga directo al proyecto.
Trabajamos con la autorización y el acompañamiento de Hermann Pohlmann, fundador del proyecto, con quien mantenemos intercambio directo. Esto es la contraparte argentina de la misma comunidad internacional, no una franquicia comercial. El proyecto original está en teikeicoffee.org.